Mostrando entradas con la etiqueta Visita Virtual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Visita Virtual. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de febrero de 2009

El Museo

El Museo Histórico de Villamartín es una institución cultural municipal. Su creación fue aprobada por acuerdo del pleno municipal de 17 de Diciembre de 1998. El Museo tiene el objetivo de establecer un centro para la gestión integral de los programas relacionados con los bienes culturales de carácter arqueológico, histórico (Dolmenes de Alberite, Torrevieja y Matrera) y etnológico, existentes en el municipio. Del mismo modo, pretende configurarse como un proyecto de ámbito comarcal, con una clara vocación pedagógica y de dinamización cultural, con la finalidad de reunir para su conservación, investigación y difusión, el importante patrimonio de Villamartín y su entorno.
Desde el momento de su fundación, el Museo tiene un fuerte sentido participativo, que comienza con las importantes aportaciones de piezas para sus fondos por parte de ciudadanos de Villamartín. Aunque es imposible nombrarlos a todos aquí, sirvan estas líneas como expresión de reconocimiento por su apoyo.

El Edificio

La sede del Museo se encuentra rodeada de una amplia zona verde de arquitectura muy original con mampostería de guijarros de río, localizada en una de las principales arterias urbanas de la localidad, la Avda. de la Feria, con grandes posibilidades para el estacionamiento de vehículos.

El edificio y su entorno fue proyectado por D. Pablo Fábrega Roca ha principio de los 60 como Centro Cultural de Villamartín, y se inserta en la corriente arquitectónica del movimiento moderno, concretamente al Brutalismo.

El edificio ha sido rehabilitado por el Ayuntamiento para esta institución, con accesos a partir de cuatro niveles diferentes, eliminando todas las barreras arquitectónicas. La exposición permanente ocupa las plantas baja y primera, estando destinada la segunda para almacén y área administrativa.

Sala I. Paleolítico.

Las vitrinas iniciales se dedican a las industrias en piedra correspondientes a los primeros humanos que habitaron la zona. Se trataba de grupos de cazadores y recolectores, que frecuentaban fundamentalmente las riberas del Guadalete, áreas muy propicias para la recogida de las materias primas para fabricar sus herramientas, así como para la caza y la recolección de vegetales. Igualmente, se presentan restos óseos de los animales que constituían sus piezas fundamentales.

Los instrumentos más antiguos corresponden al Paleolítico Inferior (500.000 a 100.000 años a. C.), caracterizado por cantos y lascas de gran tamaño para a fabricación de los útiles conocidos como bifaces, hendedores y triedros, la denominada tecnología Achelense. Esta industria corresponde a la especie humana del Homo Erectus, conocida en la Península Ibérica por los hallazgos de Atapuerca (Burgos).

El Paleolítico Medio (100.000 a 30.000 años a. C.) supone una transformación en los esquemas técnicos de los instrumentos de piedra. Aunque los modelos eran conocidos anteriormente, se generaliza el uso de útiles sobre fragmentos o lascas y rocas de mayor dureza como el sílex. El protagonista de estos útiles es el Hombre de Neanderthal, cuyos restos aparecen en zonas cercanas como el Peñón de Gibraltar.

El Paleolítico Superior (30.000 a 10.000 años a. C.) es la etapa histórica en la que aparecen en el Sur los humanos con una configuración anatómica similar a la nuestra. En la tecnología destaca el uso de láminas de sílex, con mayor longitud de filo cortante y ahorro de materia prima. Estos humanos son responsables de los conceptos artísticos que sobreviven en cuevas como La Pileta (Benaoján, Málaga).




miércoles, 11 de febrero de 2009

Sala II. Prehistoria Reciente.

Se exponen los pequeños instrumentos de piedra destinados a ser engarzados en soportes de madera, conocidos como microlitos. Es un utillaje característico del final del Paleolítico Superior, anteriores al Neolítico, etapa conocida como Epipaleolítico (10.000 a 6.000 a. C.).

Durante el Neolítico (6.000 a 3.000 a. C.) por primera vez, el hombre será capaz de producir su propio alimento mediante la agricultura y la ganadería. A estas innovaciones acompañan también el conocimiento de la manufactura de la cerámica y el pulimento de la piedra.

En esta región, la Arqueología parece demostrar que la ganadería fue introducida con anterioridad a la agricultura.

Pertenecientes a comunidades pastoriles de la Sierra de Cádiz, en la sala se muestran cerámicas neolíticas decoradas y utensilios relacionados con el uso de colorantes.

El Dolmen de Alberite (4.000 a. C.). Situado en los Llanos de Villamartín, junto a cuatro sepulturas más. Es una gran galería cubierta en la cual se han realizado excavaciones desde 1.993. Las moles de piedra conservan la decoración pintada y grabada, representando soles, serpientes, armas y formas humanas. Esta gran tumba sólo se utilizó para dos cadáveres, acompañados por un rico y exótico ajuar funerario. La preparación del terreno para la construcción, el transporte de las piedras desde seis kilómetros de distancia, su decoración, la construcción y cubrición del monumento con una colina artificial, implicó un gran esfuerzo colectivo, en una organización tribal con indicios de desigualdad social.

La sociedad neolítica que construyó el Dolmen tenía ya una economía agrícola y ganadera plenamente implantada, y es la iniciadora del desarrollo de la explotación agropecuaria en esta comarca. Junto a una fiel reconstrucción del Dolmen, se presentan utensilios relacionados con la molienda del grano, el tallado de las losas de piedra de la tumba y los colorantes para la pintura.